YUCATÁN.- La contaminación del agua en Yucatán encendió las alertas de comunidades mayas y Greenpeace México. Ambas partes exigieron a las autoridades frenar el deterioro del acuífero y reparar los daños ambientales asociados, principalmente, con las granjas porcinas.
Un estudio de Greenpeace analizó 17 pozos y cenotes en siete localidades. Los resultados identificaron materia orgánica, bacterias dañinas, exceso de nutrientes e indicadores de contaminación fecal porcina.
Ante estos hallazgos, la Red en Defensa del Agua y el Territorio Maya To’one Ja’o’on (Somos Agua) pidió inspecciones efectivas y transparentes en diversas megagranjas de la región.
Entre las instalaciones señaladas se encuentran GARY 5 y 6, en Chocholá; MOBA, en San Fernando, Maxcanú; y los complejos Kekén 1, 2, 3, 4, 5 y 6, ubicados cerca de Kinchil y Celestún.
Además, las comunidades exigieron que las autoridades publiquen los resultados de las inspecciones y las medidas correctivas que apliquen. Consideran urgente proteger el agua subterránea, esencial para el consumo humano y los ecosistemas.
El estudio también detectó nitratos en la mayoría de las muestras. Dos superaron la referencia de 50 miligramos por litro de la Organización Mundial de la Salud (OMS): una en Motul y otra en Chocholá.
