MÉXICO.— Josefina Ramos, de 70 años, suspendió la protesta que mantuvo durante cuatro días frente al Palacio de Gobierno de Yucatán. Su exigencia: acceso universal al agua y el fin de cobros excesivos por el servicio.

La decisión llegó después de una movilización de más de tres mil personas. Los manifestantes rechazaron la privatización del agua y expresaron su oposición a la presencia de capital israelí en la región.

Sin embargo, Josefina aclaró que su retiro no significa el fin de su lucha. Advirtió que podría reanudar las protestas en diez días. También informó que este lunes acudiría al Hospital del ISSSTE para reconstruir su expediente médico y recibir atención por problemas de salud y movilidad.

Dos años de reclamos por el agua

El conflicto comenzó el martes frente a la Junta de Agua Potable. Según su testimonio, durante dos años solicitó el cambio de un medidor defectuoso que habría provocado cobros excesivos, sin obtener una solución.

Ante la falta de respuesta, trasladó su protesta al Palacio de Gobierno. Allí resistió las condiciones climáticas y pidió una audiencia directa con el gobernador Joaquín Díaz Mena, conocido como “Huacho”. Sin embargo, aseguró que el mandatario no la recibió.

Sheinbaum respaldó la versión del gobernador

Durante su visita a Yucatán, la presidenta Claudia Sheinbaum descartó acudir al Palacio de Gobierno para conocer personalmente la situación. En cambio, afirmó que, según la información que le proporcionó Díaz Mena, prácticamente todas las solicitudes de la mujer ya estaban resueltas.

“Apoyo al gobernador”, declaró la mandataria, quien también mencionó conversaciones con las hijas de Josefina.

No obstante, al anunciar su retiro, la manifestante aseguró que no había acordado una mesa de diálogo con el gobernador ni con el secretario general de Gobierno, Omar Pérez Avilés. Ante la pregunta sobre si alguien había negociado su salida, respondió: “Nadie”.

La protesta terminó entre reclamos

Durante las últimas horas del plantón, la llegada de una representante del Gobierno Federal generó un nuevo momento de tensión. Según el relato, una funcionaria terminó con su bolso sujeto mediante esposas al brazo de una manifestante, lo que provocó reproches de otras mujeres.

Finalmente, entre aplausos y muestras de apoyo, Josefina y otras tres mujeres que la acompañaron ingresaron a la Catedral de Mérida antes de emprender el regreso a sus hogares. La posibilidad de nuevas movilizaciones mantiene abierto el conflicto por el servicio de agua.