MÉXICO.- El novelista peruano Alfredo Bryce, una de las voces más reconocidas de la literatura en español, murió la mañana del miércoles a los 87 años. El Instituto Cervantes confirmó el fallecimiento del autor, a quien describió como un referente indispensable de las letras hispanoamericanas.
A lo largo de su carrera, Bryce Echenique construyó una narrativa marcada por el humor, la nostalgia y la ironía. Sus historias retrataron con agudeza el mundo de la clase alta peruana, un entorno que conoció de cerca desde su infancia.
El escritor alcanzó reconocimiento internacional con la novela Un mundo para Julius, publicada en 1970. Dos años después, esta obra obtuvo el Premio Nacional de Literatura de Perú y consolidó su lugar dentro del llamado boom latinoamericano.
Durante los últimos años de su vida, el autor alternó su residencia entre Europa y Perú. Finalmente regresó a su país natal, donde pasó sus últimos días.
El humor como esencia de su literatura
Bryce Echenique consideraba el humor un elemento fundamental en la literatura y también en el amor. En una conversación con la crítica Cecilia García Huidobro, el escritor explicó que el humor, la imaginación y la ternura pueden renovar constantemente las relaciones humanas.
Además, el autor destacó la fuerte tradición de ironía dentro de la literatura latinoamericana. En esa línea mencionó a figuras como Julio Cortázar, Juan Rulfo, Augusto Monterroso, Osvaldo Soriano y Jorge Ibargüengoitia, entre otros.
Según Bryce Echenique, esa tradición de humor e ironía distingue a la narrativa del continente frente a otras literaturas.
Una vida dedicada a la escritura
El novelista nació en Lima dentro de una familia vinculada a la élite política peruana. Su juventud transcurrió en colegios exclusivos, experiencias que más tarde inspiraron varios de sus personajes y escenarios literarios.
Aunque su familia lo impulsó a estudiar derecho, también cursó estudios de literatura. Sin embargo, su vocación literaria terminó por imponerse. En 1964 decidió trasladarse a Europa, donde inició una vida itinerante que lo llevó por ciudades de Francia, Italia, Grecia, Alemania y España.
Durante ese periodo desarrolló gran parte de su obra narrativa.
En 1975 obtuvo una beca de la Fundación Guggenheim y viajó a Estados Unidos. Allí colaboró como cronista para un periódico mexicano, textos que posteriormente reunió en el libro A vuelo de buen cubero y otras crónicas.
Obras y legado literario
Entre los títulos más destacados de Bryce Echenique figuran La vida exagerada de Martín Romaña, El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz y El huerto de mi amada, novela con la que ganó el Premio Planeta en 2002.
La Casa de la Literatura Peruana lamentó su muerte y resaltó que el escritor dejó una huella profunda en varias generaciones de lectores gracias a una obra que incluye novelas, cuentos, ensayos y memorias.
Sus textos suelen abordar temas universales como el amor, la soledad, la enfermedad especialmente la depresión y la búsqueda de la felicidad.
Polémica y últimos años
En 2007, Bryce Echenique enfrentó acusaciones de plagio que generaron una amplia controversia dentro del ámbito cultural. A pesar de ello, en 2012 recibió el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, uno de los reconocimientos más importantes del mundo literario en español.
Debido a críticas de algunos sectores académicos, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara decidió entregar el premio directamente en la residencia del escritor.
Años más tarde, en 2019, Bryce Echenique publicó Permiso para retirarme. Antimemorias III, obra que marcó su despedida literaria. El libro cerró una trilogía autobiográfica iniciada con Permiso para vivir y continuada con Permiso para sentir.
Un universo narrativo entre la ironía y la nostalgia
La narrativa de Bryce Echenique se caracteriza por personajes extravagantes y situaciones caóticas, descritas con una mezcla de humor, ternura e ironía.
El propio escritor defendía el humor como una herramienta para comprender la condición humana. Según explicó en una conferencia en Ámsterdam, incluso los recuerdos melancólicos pueden adquirir un matiz placentero cuando se miran con cierta distancia.
De esta forma, su obra construyó un universo literario singular que seguirá influyendo en la literatura latinoamericana.

