ESTADOS UNIDOS.- El telescopio espacial Euclid, de la Agencia Espacial Europea (ESA), descubrió un nuevo cometa que hasta ahora no figuraba en los registros astronómicos. El hallazgo destaca porque la misión no fue diseñada para localizar este tipo de objetos.

El cometa, identificado como C/2026 S1 (Euclides), está compuesto por hielo y polvo. Estos materiales conservan información sobre el nacimiento del Sistema Solar, hace aproximadamente 4 mil 600 millones de años.

El descubrimiento ocurrió entre el 16 y el 24 de septiembre, gracias a un software desarrollado por Mikko Pöntinen, investigador de la Universidad de Helsinki. La herramienta detectó rastros de un objeto en movimiento en varias imágenes del telescopio.

Posteriormente, el investigador identificó una nube difusa alrededor del cuerpo celeste, señal de que liberaba polvo y gas. Tras verificar que no aparecía en los catálogos existentes, notificó el hallazgo al Centro de Planetas Menores de la Unión Astronómica Internacional.

Un hallazgo a millones de kilómetros

De acuerdo con la ESA, el cometa se encuentra a unos mil 300 millones de kilómetros de la Tierra. Su trayectoria describe un arco por encima del plano orbital de los planetas y su recorrido completo tardará miles de años.

Aunque Euclid evita las regiones del cielo con mayor presencia de asteroides y cometas para obtener imágenes del espacio profundo, este descubrimiento demuestra que también puede identificar objetos del Sistema Solar.

Un avance para futuras misiones espaciales

Además, la detección representa una prueba de coordinación para la futura misión Comet Interceptor, prevista para finales de 2028 o 2029. Su objetivo será visitar un cometa prístino y estudiar materiales que permanecen prácticamente intactos desde los primeros momentos del Sistema Solar.

Sin embargo, C/2026 S1 no reúne las condiciones para convertirse en objetivo de esa misión. Aun así, su descubrimiento permitirá a la comunidad científica estudiar un objeto que hasta ahora permanecía desconocido.