ESTADOS UNIDOS.- Investigadores plantean lanzar una misión espacial en 2035 que usaría el Sol como catapulta gravitatoria para interceptar el objeto.

Un mensajero del espacio interestelar

Los objetos interestelares que atraviesan el Sistema Solar son extremadamente raros. Proceden de otros sistemas planetarios y solo permanecen aquí durante un corto tiempo.

Por eso, cada descubrimiento despierta un gran interés científico. El cometa 3I/ATLAS representa uno de esos casos excepcionales.

Los investigadores creen que este objeto expulsa gases como dióxido de carbono y vapor de agua que se formaron hace miles de millones de años. En otras palabras, transporta pistas sobre la química de otros sistemas estelares.

No obstante, los astrónomos lo detectaron demasiado tarde. Cuando los telescopios lo identificaron en julio de 2024, el cometa ya había cruzado la órbita de Júpiter y viajaba a más de 60 km/s.

Poco después alcanzó su punto más cercano al Sol y comenzó a alejarse rápidamente. Por lo tanto, planificar una misión inmediata se volvió prácticamente imposible.

Un plan para alcanzarlo en el futuro

A pesar de ese problema, un grupo de científicos cree que aún existe una posibilidad. Su propuesta plantea interceptar el cometa dentro de varias décadas.

El estudio, liderado por Adam Hibberd, sugiere lanzar una nave en 2035. Con la trayectoria adecuada, el encuentro con el objeto podría ocurrir alrededor de 2085.

En ese momento, el cometa estaría a más de 732 unidades astronómicas del Sol. Para comparar, la sonda Voyager 1 se encuentra a unas 170 unidades astronómicas después de casi 50 años de viaje.

La clave del plan es aprovechar una alineación favorable entre la Tierra, Júpiter y el Sol que ocurrirá precisamente en 2035.

El Sol como catapulta espacial

El concepto central de la misión utiliza el efecto Oberth, un principio de la dinámica orbital.

Este método aprovecha la gravedad del Sol para aumentar la velocidad de una nave. En lugar de acelerar en cualquier punto del espacio, la nave enciende sus motores cuando se mueve más rápido, es decir, cerca del Sol.

Gracias a esa maniobra, el impulso se multiplica.

Si el plan funciona, la nave podría alcanzar una velocidad récord para una misión humana.

Un viaje lleno de desafíos tecnológicos

Sin embargo, el proyecto también enfrenta enormes retos técnicos.

La nave tendría que pasar muy cerca del Sol y soportar temperaturas extremas. Para resistir ese entorno, los ingenieros proponen un escudo térmico avanzado similar al de la Parker Solar Probe.

Además, la trayectoria sería compleja. La nave primero volaría hacia Júpiter, donde utilizaría la gravedad del planeta para modificar su dirección.

Posteriormente se dirigiría hacia el Sol, realizaría la maniobra Oberth y saldría disparada hacia el espacio profundo para perseguir al cometa.

El estudio también plantea utilizar un cohete Starship de SpaceX repostado en órbita. La nave científica tendría una masa cercana a 500 kilogramos y utilizaría motores de combustible sólido para obtener el impulso final.

Nuevos telescopios cambiarán la búsqueda

Mientras tanto, la detección de objetos interestelares podría aumentar en los próximos años.

El Observatorio Vera C. Rubin, recientemente inaugurado en Chile, promete revolucionar este campo. Los astrónomos esperan que detecte aproximadamente un visitante interestelar cada año.

Si eso ocurre, perseguir a 3I/ATLAS durante décadas podría dejar de ser una prioridad. En su lugar, las agencias espaciales podrían interceptar objetos recién descubiertos.

De hecho, la ESA planea lanzar la misión Comet Interceptor en 2028, diseñada precisamente para estudiar cometas desconocidos o visitantes interestelares.

Un objetivo que se aleja cada día

Por ahora, el cometa 3I/ATLAS sigue escapando del Sistema Solar. Su velocidad y distancia hacen que alcanzarlo resulte extremadamente difícil.

Aun así, algunos científicos mantienen la esperanza. Creen que una pequeña sonda podría interceptarlo dentro de varias décadas y revelar información sobre otros mundos.

Si ese encuentro se produce, la humanidad obtendría uno de los primeros estudios directos de material proveniente de otro sistema estelar.